Bello Abril

Nos pasan tantas cosas en la vida, que si aparece el sol hay que dejarlo pasar... Abril, otra vez, para que no tengamos soledad. Y las violetas que coronan tu tristeza y las guirnaldas de tu inmensa soledad sos tan hermosa que jamás vas a dejar de brillar así aquí o allá... Sos parecida a los planetas que se mueven por ahí que no podés parar ya nunca de girar... Para que no tengamos soledad... para que no tengamos nunca más soledad... Fito Paez.

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Nombre: Abril Lech
Ubicación: Buenos Aires, Argentina

sábado, junio 01, 2013

Lavar el cuerpo limpia la mente




Estudios realizados en la Universidad de Michigan sobre comportamiento humano encontraron que ducharse, o simplemente el acto de lavarse las manos, ayuda a las personas a deshacerse de los malos sentimientos.

El jabón parece no llevarse tan solo la suciedad, sino que arrastra también sentimientos de culpa, tristeza, duda y de la falta de confianza. La limpieza física también podría ayudar a las personas a liberarse de un sentimiento de mala suerte. Los investigadores dijeron que los apostadores que se lavaban con jabón creían que al hacerlo también se "lavaban" de la mala suerte, y hacían apuestas aún más altas.

"Limpiarse elimina la influencia residual de experiencias anteriores", dijo el Dr. Lee en un comunicado de prensa de la revista. Añadieron que higienizar la parte particular del cuerpo asociada con una mala acción podría tener un efecto de limpieza mental más significativo. Por ejemplo, otro estudio reveló que los mentirosos preferían los enjuagues bucales a otros tipos de productos de limpieza.


El estudio asegura que apenas con pensar en lavarse, las personas ya empiezan a deshacerse de las sensaciones de mala suerte, de duda ante una decisión, de negatividad próxima. Así aparece detallado en la revista Current Directions in Psychological Science.

Del mismo modo los investigadores hallaron que las personas expuestas a una habitación desorganizada, sucia o con mal olor juzgaban a los demás más duramente que si se hallaban en una habitación limpia. Los autores de la revisión también dijeron que las personas que se percibían a sí mismas como "limpias" se sentían moralmente superiores a las demás, lo que los llevaba a juzgar en forma más estricta.

 Por eso en esta casa se baña a todo sujeto que se mueva. ¡No se salva ni el gato!

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viernes, junio 29, 2012

JAB, Let It be

SE FUE UN GRANDE. 
MUCHA TRISTEZA...

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domingo, enero 30, 2011

A Dios

Hoy falleció alguien que fue muy especial para mi amiga Laurel y para mi. Un ser que supo cuidar, escuchar, proteger, callar, ayudar y comprender cuando el resto del mundo parecía hostil. Para él mi recuerdo amoroso y agradecido junto al deseo de que su hermana Mercedes lo reciba con todo el amor que supo darnos cuando ella no estaba físicamente presente para hacerlo por sí misma. A Dios.

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domingo, noviembre 08, 2009

Va por Meli


El domingo pasado llovía acabadamente. Caía el cielo entero sobre un pesado Buenos Aires. Lo recuerdo bien. Empezaba Noviembre.

A ella, en cambio, la recuerdo erguida. Avanzando con el pecho abierto. El corazón de frente a la tormenta. La sonrisa ancha, instalada, iluminándole el camino. Su cabello corto daba los indicios que su cuerpo negaba. Eran esos ojos, que miraban diferente.

Un día en el escenario, Lourdes refiriéndose a Meli, dijo que ella era la suma de todos los colores. Verdad. Exudaba el aroiris mas completo, ése que se forma a fuerza de campear el temporal. Sabía lo que quería. Quería vivir.
Mientra escribo la tengo a mi derecha repitiéndome, insistiendo que cuente cuando con absoluta seguridad y dominio le dijo NO a Joy. No estaba dispuesta a llorar, ni a personificar enfermedades o pérdidas. Ella elegía reir. Mientras pudiese, mientras soportase, quería reir. Festejar cada minuto.

Aqui lo cuento porque ella me lo pide. Juntas repasamos las fotos de la fiesta que hizo en su último cumpleaños. Todos disfrazados celebrando la vida. Tan linda, tan alegre, con tantas ganas...

El domingo pasado llovía acabadamente... Los días grises y pegajosos agregan tristeza a los domingueros nostálgiosos. Que se duelen de aquella relación que no fue, del proyecto que no salió tal como esperaban, del físico que no es ni parecido al de los modelos de las revistas dominicales, de la casa que no es lo suficientemente grande, o luminosa... de lo que falta, de lo que no hay...

La primer semana de octubre, cuando el último análisis le dió mal, Meli escribió en su Facebook: "Quiero juntarlos a todos los que quiero y tenerlos y abrazarlos, y besarlos y limar... Y disfrutarlos, y sentirlos... Como digo siempre, SIEMPRE ES HOY. Y hacelo, loco HACELO. No te quedes, no dejes las cosas para mañana, para la semana que viene, hace lo que sentis, decilo, extirpalo. La vida se va en un segundo, la vida es corta, y es tan volatil, tan linda, pero tan mierda a veces... Guardarse es al pedo, mañana no existe, hagan lo que sientan, siempre... Tienen salud, yo les juro que con salud TODO SE PUEDE. Cuando falta, empiezan los problemas..."

El domingo pasado llovía estrepitosamente... Nosotros nos llamábamos unos a otros para decirnos que se había ido. Que Meli ya no estaba. Que la leucemia avanzó sobre sus veinte años para mostrarnos un poder que no tiene...

Porque Meli no se fue.

Yo la tengo asomada sobre mi hombro derecho. Va corrigiendo este escrito con una delicadeza sobrehumana. No quiero que lloren y se duelan, porque yo estoy bien. Viviendo otra experiencia donde el cuerpo no decide, ni duele, ni se queja, ni pierde, ya no hay angustia, ni terror, ni el alma asustada...

Yo lloro mientras escribo y ella me dice que no. Y juntas escuchamos aquí en mi balcón los pájaros bajo el sol, la mañana de risas que suben desde los jardines, los juegos de los chicos vecinos. Mis golondrinas se pasean frente a mi. Todo conspira para la alegría.

Este domingo no llueve.

El sol es tan luminoso que se reparte entre los seres en forma armoniosa dándoles vida. Y yo bendigo el domingo, bendigo este sol, bendigo mis plantas tan llenas de flores, descubriendo en ellas la suma de los colores... Se los puso Meli y le sonrío agradecida por su paso breve por mi vida. Doy gracias porque hoy, una vez más, es un día de fiesta.

Porque estamos vivos.
Porque lo único que existe
es este hoy.
Que además no llueve.
Que estés bien criatura.
Igual...
te vamos a extrañar...

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lunes, mayo 18, 2009

Lunes de ausencia

Bueno Aires se ha vestido de gris plomo en homenaje al poeta. La tristeza se huele en las calles mientras voy y vengo en dos largos viajes, del centro de la ciudad. Prendida a las radios que lo recuerdan. Un verso, una anécdota que ilustra, amigos que nos cuentan, escritores que lo alaban, músicos convirtiendolo en acordes, el relato pormenorizado de quienes se acercan a despedirlo por última vez...

Y las lágrimas que caen sin esfuerzo ni descanso. Imposible no relacionarlo con cantidad de recuerdos personales que acuden como flashes sin convocatoria previa, o mejor aún, congregados en torno a esta demostración de afecto que tributan tantos y tantas.

Como ejemplo, el día que me casé, un coro cantó en el momento de acción de gracias de la misa de esponsales "Si te quiero es porque sos, mi amor, mi cómplice y todo....". La poesía canción era paradigmática para nosotros dos que estábamos tan involucrados en nuestro trabajo pastoral por los pobres en unos pueblitos de Santiago del Estero, y que compartíamos con intensa dedicación.

Luego cada persona que me habló, llamó o escribió por cualquier cosa, con el mismo sentimiento de pérdida. Qué se yo... Se lleva un pedacito de la vida de cada uno...

...
¿Se lo lleva
o nos la deja adornada?
.....

Te quiero

Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.

Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

- Mario Benedetti

Las filas para dar el último adiós al escritor se multiplicaron a lo largo de toda la jornada en el Palacio Legislativo. Autoridades, artistas y políticos se sumaron al homenaje. En España, Colombia y Argentina hubo expresiones oficiales de congoja, mientras intelectuales de todo el mundo levantaron su voz de admiración.

El último adiós. El mal tiempo no impidió que muchas personas estuvieran desde temprano en el Palacio Legislativo. Autoridades nacionales, artistas y políticos homenajearon a Mario Benedetti

Transcribo a ALEXANDER LALUZ: Un acto que cargó con la emoción, la memoria de sus amigos, allegados, y una multitud que desafió la amenaza de un cielo plomizo. El velatorio de Mario Benedetti fue el mejor signo de lo que construyó su escritura: un punto de encuentro entre distintas generaciones. A lo largo de toda la jornada llegaron hasta el Palacio Legislativo infinidad de familias con sus hijos, grupos de jóvenes, personas mayores y de mediana edad.

En ese encuentro las palabras sobraban.
Todos sobreentendían el sentido del momento, de los sentimientos

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domingo, marzo 08, 2009

Sueños de Amor

Será que puedo pedirte
un poco de melancolía,
mientras el sol va cayendo
y no me enciendo todavía.

A veces tengo momentos
en los que pienso sin nostalgia
en un lugar que florece,
si riego cada mañana

SUEÑOS DE AMOR
Patricia Sosa &Daniel Vilá


Llegué hace unas horas del recital de Patricia Sosa en ND Ateneo. Fue un regalo que me hice a mi misma por San Valentín sin darme cuenta que caería el día de la mujer. Sabía que disfrutaría cada minuto. Así fue. Como el de abril del año pasado en el Gran Rex, lija y terciopelo.

Llegué a ND Ateneo sobre la hora, con un terrible dolor de espalda sobre el lado izquierdo. Irradiando hacia el plexo solar. He llorado casi las tres horas de recital, maravillosa limpieza emocional, me siento agradecida. Muy.

Recorrí espacios de mi vida, pedacitos de mi presente, retazos de mi pasado. Necesitaba esta recapitulación musical dentro del todo, que me permite seguir sanando. El dolor pasó casi mágicamente. Diluido en cada lágrima derramada. Intuyendo lo dejé fluir.

Tengo muchas ganas de dar un paso hacia adelante. Dejar detrás en forma definitiva todo lo que ya no es. Asomarme a lo incierto, a lo desconocido, absolutamente limpia del ayer. Me esmero en ese proceso. Lleva su tiempo hacerlo en forma pura, sin mentirse ni fingir que nada pasó. Tiempo proporcional al que invertí en su conservación.

Hoy me duelen las traiciones del pasado. Las del primero y las del que le siguió. Iguales y parecidas. Y como no todas las heridas están cerradas me permito en esta noche verlas, reconocerlas y abrazarlas para no seguir alimentando en el futuro lo que E. Tolle llama "El cuerpo del dolor"*

Esta noche Patricia Sosa tuvo unos minutos en que se asomó a un espacio de su vida, que yo he conocido demasiado bien dentro de la mía. Subo el video que grabé y agrego parte del texto que recita antes de entrar de lleno en la canción. Agradecida una vez más.

Como es el Día Internacional de la Mujer quiero dedicar este post a todas aquellas mujeres que sacrificaron todo su ser por algo que consideraban mas valioso que ellas mismas. Equivocadamente. Para que esas mismas mujeres aprendan -como yo tuve que hacerlo- primero a amarse para luego entregar desde ese especial y único lugar. Que sea un domingo luminoso para todos.

"Las rosas de mi jardín se secaron.
Y eso que las regué con todo el amor que pude.
Pera la tierra ya estaba mal, y cuando esto pasa no hay riego que sirva.

Las rosas de mi jardín se secaron.
Las regué con lágrimas, las cuidé del frío y del sol excesivo. Les dí caricias, todas las que pude, compañía. Creo que estuve mal en no hablarles demasiado... pero pensé que mi silencio les servía de apoyo.

A veces, cuando se veían amenazadas (eso quiero creer), y pensaban que dejarían de ser mis rosas, me lastimaban... -bueno, todos tenemos espinas-, pero las amaba tanto, que ni siquiera quería gritar para no mortificarlas, y sobre todo para que los demás no supieran que en mi jardín... no todo era tan bueno.

Pero se iban secando... y yo no podía hacer nada.
La misma gente que se reía de mí, envidiaba mi jardín y algunos siguieron mi ejemplo. Las regué con paciencia, mucha, demasiada. Aunque hoy, mirando todo con un poco de distancia creo que paciencia se traduce en cobardía.

Pero tenía miedo de quedarme sin ellas, y siempre quise tener un jardín. Cuando me dí cuenta de que se habían secado, tuve miedo. Ya no tenía mis rosas. Igualmente me senté a su lado y esperé paciente una reacción.

Les pedí por nuestra relación de tantos años, por las espinas que me habían clavado y de las cuales me quedan algunas cicatrices, les pedí porque siempre hay un nuevo día, y uno nunca sabe...

Pero no revivieron, y lo peor es que no pude hacer nada.
Cuando saqué los rosales, fue como quedarme sin historia. Después me dí cuenta de que la historia es la memoria. Y recuerdo, precisamente esta noche, que hice todo lo que pude y no alcanzó.

Tal vez no fue suficiente, y ahora que ya no las tengo pienso en tantas cosas que hice mal. Pero uno aprende caminando. Las extraño, las llevo dentro de mi recuerdo. Pero sé positivamente y sin vuelta de hoja que "las rosas de mi jardín se secaron".

Y aunque algún día tenga otro lugar donde plantar mis flores, ya no será ese jardín, donde planté mis más maravillosas ilusiones... Lloré sobre tu tierra seca y supe que nada más podía hacer. Se me había ido la voluntad... no sé cúando, pero ya no la tenía.

Igualmente, pase lo que pase, nadie podrá negar jamás que fui dueña de las rosas más hermosas del mundo.

Las rosas de mi jardín se secaron... pero ese jardín... fue sólo mío".

Será que puedo pedirte un refugio,
silencios, mucha alegría,
mientras la noche me cuenta secretos
y mi alma te da caricias.

Me conformo con poquito,
si mis ojos te hacen falta,
si te calma mi sonrisa
tantas tormentas del alma.

Será que abrazo a tu lado la vida,
con fuerza, con esperanza.
La bendición de saber que mis sueños de amor
despiertan cada mañana.

Patricia Sosa


...Y estamos aquí, tu y yo, estamos aquí, tratando de cambiar el mundo. En este maravilloso 2009 que se abre para todos...




* El texto pertenece a su libro "Código de Barrio" y el tema musical "Sueños de amor" forma parte de su disco "Lija y terciopelo". Gracias Patricia Sosa por una noche inolvidable. El tema que cantaste para Evita merece un post aparte...

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viernes, octubre 24, 2008

Francisco José, una chica Almodóvar


Me parece injusto que el olor a jazmines me rodee mientras escribo estas frases sueltas. Tal vez debiera llevarle algunos, ya que lo nuestro quedó inconcluso. En esta época en que los tilos compiten por la atención de casi todas las narices apuradas era posible vernos pasear del brazo por algún barrio de Buenos Aires fingiéndonos pareja.

A pedido mío, desde luego. Me lucía con aquel hermoso hombre de profundos ojos azules. Lo mejor de su herencia gallega. Estético y meticuloso era quien daba el tono a los rojos de mi cabello, desde la primera vez que elegí para Abril borgoñas, escarlatas, púrpuras, carmesí o granatas, según el mes del año. Ni yo era Sissi, ni él aquel emperador astrohúngaro, pero compartíamos un pequeño mundo que para nosotros valía como un imperio.

Como jugando hablábamos en un español exagerado, de película postfranquista ya fuera por teléfono o sentados en el living de su casa frente a un tibio capuchino. Un PH coqueto con paredes de colores intensos, con carácter y extendido. Hasta en el patio. Nos instalábamos frente a la puerta ventana, en un inmaculado sillón blanco mirando hacia afuera. Tiempo de protesta.

- ¡Lástima la vecina! ¡No hay caso! Pues fíjate qué maldad. Dejarme a la vista ese pedazo de paredón gris sucio, sabiendo el daño que me hace. Le he dicho. NO una. Cientos de veces. Nada. Como si escuchara llover. Como el Sí de tu ex. "Si pero no". Nada. ¿Te conté que finalmente le dí la tintura para que se tiñera las canas y no me llamara más? Que para mi es todo un compromiso, ¡Qué cuando le agarraba cada mechón se me venía a la cabeza todo lo que te hizo y...! Se me hace que ése debe creer que tú y yo no hablamos nada de nada, ¿verdad? Luego se sienta allí y se pone a cotillear por teléfono con todos sus amigotes, ¿Me ha visto cara de sordo? ¡Discreto sí!, ¡Sordo no!

Era cierto. Las confidencias entre nosotros se multiplicaban. Hablábamos particularmente de hombres y sus intimidades en la cama o fuera de ella. Muchas tardes mientras él me hacía el color yo lloraba sin consuelo frente al espejo. Una de esas tantas lo vi apurado, mirando el reloj sin cesar. Casi llegando a las tres terminó en forma abrupta: -Se acabó. Nos esperan. A llorar a la iglesia. O al cine. Te tengo una sorpresa. Un mimo.

Era el estreno de "Volver" y había sacado entradas para mí. Fuimos con otra amiga. La hora de la siesta, porque a esa hora "va la gente que le gusta verdaderamente el cine, ni parejitas conociéndose, ni chicos molestos, ni animales abriendo ruidosos paquetes de pastillas".

Él decía que yo era una chica Almodóvar, que algún día Pedro iba a descubrir dónde se escondía su Victoria Abril argentina. En realidad la chica Almodóvar era precisamente él. Una chica particularísima, sin comparación, tan culta como exagerada. Nos lloramos la vida aquella tarde los tres. Sentadas una a cada lado intentábamos bajar el tono de sus sollozos. Creo que gimió hasta cuando todos nos reíamos.

A partir de aquella tarde invariablemente nuestras charlas telefónicas terminaban con la frase que Carmen (Maura) le dice a su hija hacia el final de la película “
Entre nosotras nos apañamos”. La vió unas veintidós veces más recitando diálogos enteros de memoria.

Nunca conocí a nadie que supiera y recordara tanto de cine español. Yo llegaba a su casa con unas imágenes vistas al azar en la red, en fotos, comentarios, datos sueltos. Él me escuchaba, luego iba hasta su videoteca (las películas se las mandaba un amigo desde España antes del estreno en Argentina) y me entregaba la cinta de la película cuyo nombre yo ignoraba.

Apenas con una imagen podía decirme todos las intimidades del film, lo que se veía en la pantalla y el backstage que averiguaba o inventaba para mi. No se. Pero me hipnotizaba con su relato. Por eso una de las últimas veces le propuse que diéramos charlas de cine español: o sea, él daba la charla y yo cobraba asistiéndole en todo. :-)


No fue. Le tenía terror a las largas agonías. Decía que si él llegara a sufrir alguna vez una enfermedad terminal -nunca la nombraba - no la llevaría por meses como su madre. Se tiraría del edificio más alto de la ciudad, antes que lo consumiera en vida. No la tuvo. El cáncer de hígado, que creímos gastritis en un principio, se lo llevó en menos de tres meses. La foto del post fue la última, el 18 de Abril. Ya estaba perdiendo el cabello y el peso.

Queda en mi poder -herencia no buscada- la última película que me prestó ése día, sin imaginar que no tendría retorno. - "Tienes que verla. Ya se de tu tema con Luppi, que no te gusta y todo eso. También soy consciente que la cinta tiene sus años, en fin, da igual. Quiero que pongas tu atención en esa maravillosa relación que construyen la suegra y la nuera, imperdible"- me dijo cuando me la entregó.

Sostengo la caja en mis manos y sonrío a medias. Extraña paradoja: nunca un título fue tan mendaz. Desde la tapa una asustada Victoria Abril sostiene temblorosa un arma entre las manos al tiempo que Pilar Bardem asegura con dureza en el título "Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto".

Pero no es cierto.

(Y su partida me ha dolido en el alma...)

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miércoles, octubre 17, 2007

Fluir sonoro

Tenía una profesora de música a mis diez años, que comenzaba la clase haciéndonos cerrar los ojos y prestando atención a todos los sonidos externos, que luego debíamos enumerar en voz alta con especificidad. Bocinas, motores de autos, aviones pasando, chicos jugando, máquina de cortar el pasto, campanas de iglesia...

De la misma forma nos ponía sinfonías y conciertos, nos hacía cerrar nuevamente los ojos y luego contarle qué instrumentos estaban involucrados. Fue una de las maestras mas inteligentes que he tenido.

Nos enseñó a escuchar.


(La recordé esta mañana cuando meditaba en mi balcón y los pájaros acunaban mis intentos. ¡Hay quienes con tan poco hacen tanto!)

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lunes, enero 29, 2007

He sido tan feliz contigo

A veces sueña con tu alegría, mi melodia,
a veces sueño del aire que nos caemos,
¿...Qué es lo que iba a decirte yo?


La pausa luego del estreno me permite volver a mis rincones, ordenar mis cosas, retomar mi contacto con mis plantas, comprobar que el jazmín necesita algo más que mis palabras para florecer en blanco, animarme a desocupar la mesa enorme del living que fue nuestro, donde tiré hace unos meses los despojos de nuestro amor, hasta decidir qué hacía con ellos.
Las paradojas son desafíos.
No lo creerías. Me acompaña en la tarea el DVD de la gira de Ale Sanz del 2004, ése que nunca anduvo pero que Yenny no terminó nunca de cambiarme con una y mil excusas. Ahora funciona. Perfectamente. Lo puse por poner, mientras buscaba el de Coti que me regalaron para Navidad y que aún no pude disfrutar. Para mi sorpresa el DVD comenzó a aplaudir a Ale, nítido y sonoro. Se ríe de nosotros, es posible. No es el único, puedo sospecharlo.

A veces sueña con tu alegría mi melodía
en esas noches que escribo sólo pretextos
lo que quiero decirte, amor
es que he sido tan feliz contigo...

Que curioso es el silencio...
no sé qué es lo que es,
pero hay algo em nuestras vidas
y en esta noche yo enloquecería
si al amanecer te fueras sin haberte dicho
yo he sido tan feliz contigo.

Las fotos son las peores, pero no las únicas. Mi mente se traslada en el tiempo a las charlas de los últimos momentos que pasamos en familia, casi sin querer queriendo, semanas atrás. Sé que debo alegrarme de tu off voluntario porque éste me permite conservar todo lo que soy en esencia y resguarda cada uno de mis proyectos de vida, las pruebas están a la vista.
Nadie tiene la culpa de haber dejado de amar, eso simplemente sucede, el desinterés tuyo no fue un olvido como el del sábado, es antiguo, ambos lo sabemos. Es tu forma especial de ser en el mundo, tal vez. Parte de tu educación, puede. Alguna inseguridad afectiva, posiblemente.
¿Qué cambia frente a lo que no está? En el hueco de tu ausencia reiterada caen todos los análisis posibles.

A veces sueña con tu alegría mi melodía,
a ver si sueño y te agarras que nos caemos
o que ese sueño me apague el sol
si yo no he sido tan feliz contigo.

Yo puedo hacer que traiga la noche
media luna fría,
puedo fingir que no te he visto...

Pensar que yo no soy lo que querías
pero con todo te lo digo:
yo he sido tan feliz contigo....
yo sido tan feliz...

Ser uno mismo no es negociable para ninguno de los dos, ni es suceptible de ser ignorado. Pero aún así, cuando me acerco a esa mesa aparecen imágenes de momentos felices (se aferra el corazón a lo perdido", dice Sabina) y entonces...
Ordenos los objetos, los clasifico, hago montoncitos sobre la mesa, entiendo que deben dejar de esperar un regreso que no se producirá, una propuesta no formulada, una oferta sin dueño.
Intento discriminar qué cosas serán necesarias para nuestros hijos, qué querrán conservar como parte de su identidad, es por eso que sacramentalmente aparto cosas que te corporizan para que no les faltes a pesar de la distancia, a pesar de tu nueva casa, tu nueva historia, tu nueva vida.

A veces sueña con tu alegría, mi melodía,
a veces sueño del aire que nos caemos,
a veces sueño mi sueño, amor.

"Vas a contramano del mundo", me decías cuando yo llegaba tarde de algún ensayo. En ese axioma vos eras el mundo.
Ciertamente eras mi mundo. Reconstruírlo ahora no es para mí una tarea tan fácil como te resultó a vos, ¿Será este "ser mujer" que me aferra de esta forma a nuestro pasado como familia?.
¡No lo creerías!
Un reflejo condicionado se me apareció de imprevisto.
La palabra "mujer" recordándome que se acabó el polvo para lavar y que si no me apuro me cierra el súper. Decididamente Alejandro Sanz no es el indicado para esta tarea de objetos vivientes. Asi que me apuro, termino este post que fui construyendo en la tarde mientras ordenaba y salgo volando porque cierra. Siempre te dedico horas impensables de mi vida sin tiempos, no hay caso, yo sí que no aprendo más...

A veces sueño que no amanece, que nos perdemos,
Y un firmamento de estrellas me da el aliento
Que lo oiga el mundo y lo escuche Dios:

“Yo he sido tan feliz contigo”

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