Bello Abril

Nos pasan tantas cosas en la vida, que si aparece el sol hay que dejarlo pasar... Abril, otra vez, para que no tengamos soledad. Y las violetas que coronan tu tristeza y las guirnaldas de tu inmensa soledad sos tan hermosa que jamás vas a dejar de brillar así aquí o allá... Sos parecida a los planetas que se mueven por ahí que no podés parar ya nunca de girar... Para que no tengamos soledad... para que no tengamos nunca más soledad... Fito Paez.

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Nombre: Abril Lech
Ubicación: Buenos Aires, Argentina

sábado, mayo 18, 2024

Arenal de Papakolea (Hawái)




La costa de Papakōlea en Hawái es un espectáculo único en su tipo, lejos del típico paisaje de arena blanca que se encuentra en muchas playas tropicales. Lo que hace que esta playa sea tan especial es su arena, que no es ni blanca ni dorada, ¡sino verde! 

A diferencia de las playas convencionales, la arena de Papakōlea está impregnada de un tono verdoso, gracias a los cristales de olivino, que se encuentran dispersos por toda la costa. Este mineral, conocido como el "diamante hawaiano", es el responsable del distintivo color de la playa. Se formó hace aproximadamente diez mil años, durante una erupción volcánica en la región. 

Lo fascinante es que los cristales de olivino son más pesados que otros materiales volcánicos, lo que significa que, a medida que las aguas del océano arrastran y erosionan los componentes más ligeros, los cristales permanecen en la playa, creando este asombroso efecto verde. Es un fenómeno natural sorprendente que le otorga a la costa de Papakōlea su singularidad y belleza inigualable. 

Sin embargo, este tesoro natural es efímero. Con el tiempo, se espera que los cristales de olivino se agoten, y la playa vuelva a su coloración original, un gris neutro. Por lo tanto, visitar Papakōlea es una oportunidad única para presenciar esta maravilla natural antes de que desaparezca por completo. 

Aunque Papakōlea es la playa más famosa por su arena verde, playas con características similares se pueden encontrar en otras partes del mundo, como en las Islas Galápagos y en Guam. Estos destinos ofrecen a los viajeros la oportunidad de experimentar la asombrosa diversidad y belleza de la naturaleza en todo su esplendor. ¿Cuándo nos vamos?

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jueves, enero 26, 2012

Costa Azul, otra vez Uruguay

Como ha nacido junto al mar, desde pequeña escucho decir a mi madre que cada año es necesario recargar en él la energía que la ciudad nos roba en cómodas cuotas. El agua perpetuando el movimiento ascendente y la ley de gravedad van limpiando nuestros cuerpos físicos, sutiles, etéreos, lo humano y lo divino, igualando a todos los seres que se introducen en su magnificencia.
Frente a sus costas somos partícipes de tanta grandeza al inhalar profundo su energía marina que todo lo puede. El agua salada revive cada uno de nuestros sentidos, al sumergirnos emerge una vida nueva dentro del que parece el mismo cuerpo, que no lo es.
Quienes así vivenciamos su diálogo perpetuo con la arena, sanamos dolores físicos y álmicos, desafiando las olas o acompañando su deslizar sereno de espaldas hacia el cielo, según el día que nos toque. No somos los únicos...
Los espíritus de la naturaleza se toman un recreo a sus orillas, juegan por igual con animales o personas, sin molestar a las silfides que ondulan el viento, ni distraerse con las ondinas surfeando las olas. Como si no las vieran. Compiten con ellas desde tiempos eternos.
Algunos seres, entre los que me encuentro, se entristecen un poco cuando se acercan los restos de las sirenas deshechas en espuma. Son los mismos que se distraen en la costa con los restos de peces muertos o los transparentes huevos vacíos que la pueblan.
Ya escribí hace un tiempo, en este mismo sitio, sobre la belleza de la costa uruguaya, que amo tanto por si misma como por su gente. En especial comenté que al este de Montevideo, sobre lo que se denomina la Costa de Oro, entre arenas blancas y aguas calmas encontrábamos sitios como Floresta, Bello Horizonte, y aquel lugar que elegí: el pequeño balneario COSTA AZUL .
Que encontré con mayor vida esta vez por la cantidad de turistas, muy especialmente en el fin de semana, muchos adolescentes caminando las calles. Llegan con sus motos de agua, enormes camionetas, cantidad de sombrillas, carpas, ruidosa alegría de día y de noche. Feria algunas tardes.
Costa Azul aún no sufre la invasión molesta de la tecnología pero en cambio está plagada de ruidosas motos que llenan el aire a toda hora y de mucho perro abandonado a su suerte. Uno de ellos intentó morderme una de las últimas mañanas, alterando un poco mis hábitos los últimos días. Es curioso ver que cada familia parece tener su perro, además de los muchos que andan sueltos.
Desde muy temprano veo personas que cruzan la calle hacia el mar, termo en mano. Una señora me saluda amablemente. En bata de cama y con un pañuelo tapando sus ruleros, sin pudor alguno, como quien se mueve en el patio de su casa. Se sienta en uno de los bancos que mira hacia la costa y desayuna su mate mirando el mar. El amanecer lento y brillante se regala tanto como el atardecer.
Entre los pescadores distingo uno que se repite cada mañana. Lo cruzo puntual cuando salgo a caminar, cerca de las siete. En mi regreso me detengo a charlar con él. Su bolsa plástica ya contiene uno o dos pescados medianos boqueando, que dice preparar como filetes a la hora de comer. Quisiera recordar los nombres, y excepto el relato del día que pescó una raya "así de grande", no recuerdo mucho mas. Le pregunto si su mujer no está harta de comer pescado todos los días y se rie largo, con toda la boca abierta... me gusta la gente...

La costa se dispersa de un balneario hacia otro, la bahía termina en unaa enorme punta rocosa que luego se prolonga en una linea extensa. La concurrencia huye del mediodía que es cuando me gusta salir a beberme el paisaje para mi solita, y detenerme en cada piedra, huella, despojo, sin miradas ajenas que me apuren por nada.
Hay una soledad muy conversada en esas horas de sol a pleno. Yo juego con los pájaros a correrlos, chillarlos copiando su grito, fotografiarlos hasta el hartazgo, y hasta me doy el lujo de seducir a una golondrina tijereta que ante mis halagos, me acompañó unos 200 mts. (que obviamente no es la gaviota que aparece en la foto que sigue)
Mi golondrina Tijereta fue un milagro para mi. No saqué mi cámara para que ninguno de mis movimientos la asustara, yo seguí caminando lenta sin dejar de hablarle sobre lo bonita que era. Ella aleteaba delante mío unos minutos y cuando mis pasos la superaban avanzaba otra vez un metro por delante, manteniéndose con las alas en un mismo sitio. Le conté de mis golondrinas y le hablé durante esas dos cuadras repitiéndole una y otra vez lo hermosa y única que era su oscura coleta... hasta que la espantó un perro.

La punta rocosa que divide los balnearios de Costa Azul y Bello Horizonte, hacia el este, es conocida por la cantidad de mejillones. Por eso es común ver en la tarde muchos pescadores deseosos de corvinas, que según me dicen, vienen atraídas por el mejillón. Corvinas no vi ninguna. Lo demás abunda.
Las dunas y la vegetación separan las casas de la fuerza marina sin quitarle su poder. Hay comunión en este paisaje en cualquier hora que se lo pise.
Esta mañana, mientras desayunaba en mi pequeño balcón ciudadano, cerré los ojos y me trasladé en apenas segundos a la sensación de plenitud que tenía cada vez que metía mis pies en el agua fría del Mar Atlántico. Con gratitud.

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martes, enero 18, 2011

José Ignacio - Uruguay

En mi recuerdo cuando éramos chicos un día de nuestras vacaciones se destinaba a la "excursión a José Ignacio". Había que pedirla, insistir y ayudar a organizarla porque a los grandes no les daba demasiada gracia.

Como era un pueblo que quedaba "mas allá", uno se preparaba un picnic con todo lo que podría llegar a consumir en ese día. Esto se fue repitiendo en los primeros años de la adolescencia, con el agregado de la guitarra y el mate, en grupos de amigos.

Las playas las recuerdo como las mejores de todas las vacaciones, posiblemente por aquella lejanía y porque se disfrutaba desde temprano hasta la caída del sol. Arenas solitarias con el mítico faro como testigo mudo de aventuras, fogones, peñas con guitarra, según nuestras edades. Volvíamos por lo general con las mejillas encendidas y agotadísimos.
¡Las cosas han cambiado tanto!

Ahora la mayoría de las fiestas multitudinarias y de onda se hacen cerca de La Boyita -casi llegando a José Ignacio- de acceso claro, rápido y bien distinto al camino original, la vieja ruta nacional 10 destartalada y apenas señalizada que nuestros padres supieron conocer.

Es tanta la gente que veranea actualmente en José Ignacio que las playas dejaron de ser aquellas solitarias arenas donde "sólo corre el viento", aún cuando sigue siendo de los lugares más lindos de la costa de Maldonado y nunca tan pobladas como las playas de las primeras paradas de Punta del Este.
Un pueblo "gourmet", con pintorescos restaurantes donde encontrarse con amigos y degustar pescados, mariscos, gambas a la plancha o el famoso omelette de algas que solíamos comer en Santa Teresita y que aún hoy se ofrece como plato típico del lugar.
La urbanización es impresionante. Año a año parece diluírse el viejo pueblito de pescadores que se interna en el mar desafiando los vientos con su viejo faro, construído en 1877, de playas casi vírgenes y grandes médanos. Las casas comienzan a invadir cada metro cuadrado y uno desea en silencio que algo detenga tanta construcción.
El pueblo sigue siendo pintoresco y muy bello. Aún quedan caminos sin asfaltar y restos de antiguas construcciones. Invadido en enero por cantidad de familias, automóviles, camionetas, mas tranquilo en febrero, y decididamente pacífico el resto del año.
Al igual que en Punta del Este, existe una playa Brava y otra llamada Mansa, apenas separadas por unas cuadras de distancia. Al igual de lo que sucede en Punta del Este, en José Ignacio se le denomina Playa Brava a la que queda sobre la costa este de la pequeña península y Playa Mansa a la que mira hacia el oeste.
El faro -de tercer nivel- es el ícono del lugar. Construído en 1877, con una altura de 32,5 metros, un alcance geográfico de 16,5 millas y lumínico de 9 millas. Su intensidad luminosa es de 1550 candelas y emite un destello blanco cada 2 segundos.
En los últimos tiempos sus playas han visto megafiestas, desfiles, caballos jugando al polo, y en los proximos días -del 21 al 23 de enero en Chacras del Faro- El Green Film Fest que exhibe las películas que han sido mas premiadas sobre medio ambiente.
Personajes de todas partes del mundo desfilan por sus simpáticas callecitas. este año uno de los que más llamó la atención fue Ronnie Wood, el guitarrista de los Rolling Stones, quien dijo estar tan fascinado con el lugar que prometía volver con todo el grupo a brindar un recital allí mismo.
Y hasta la cantante Cyndi Lauper se hizo presente brindando un increíble show en vivo rememorando sus grandes temas, en ocasión de la fiesta Lacoste, en el Parador La Huella. Show que finalizó con un deslumbrante show de fuegos artificiales a orillas del mar.

Los locales de ropa, artesanías, regalos y demás tentaciones tienen la particularidad de estar un poco al aire libre, un poco dentro de una casa, o pegadito a un bar o restaurant, los objetos distribuídos por el parque si el día está lindo, una onda bien relajada y tranquila hasta para hacer shopping.
Y si bien los precios no son tan relajados, la gente compra de todos modos.


Con estas postales de José Ignacio los dejo soñando o planificando. Vale la pena ir si se está por Punta, quedarse por el día y regresar. Aún con clima ventoso, como nos tocó a nosotros, se lo disfruta.

Las fotos las tomé fuera de temporada, ahora la cantidad de gente, camionetas, toldos, y demás impedirían disfrutar acabadamente el paisaje y la foto de la mansa que aparece aquí abajo, justo en la bajada de la Posada del Mar, se vería muy distinta.

Tanto que ustedes dirían que son dos sitios diferentes. Y no.

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viernes, marzo 05, 2010

Hay que besarse más

Es un excelente antídoto contra catástrofes personales, percances varios, adversidadades cotidianas, fatalidades diversas, cataclismos amorosos, hecatombes de distintas procedencias... en fin. está indicado para casi todo.

Como los animales la tienen mas clara nos lleja este ejemplo de lobos marinos que sin falsos pudores se besan descaradamente en Puerto Poll... ah no! Eso eran las chicas... Se besan en una playa del Archipiélago Galápagos, Ecuador

¡¡¡A imitarlos!!!

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viernes, febrero 12, 2010

Cuando el amor te llame


Dejo un Himno de Amor para quienes saben amar. Y como obsequio posible para sus enamorados/as el día 14.- Parto hacia el mar mañana en la madrugada... Recomiendo calurosamente el POST DE STEKI no por desconocido sino como recordatorio. Yo lo llevo conmigo entre mis papeles y escritos (que ocupan mas lugar que mi ropa, :-), andaré vestida de papel y tinta!)

Por última vez en mi vida condicioné mis vacaciones para después del 12 de Febrero, cumpleaños de alguien a quien yo quería mucho, porque me cuesta mucho aprender el equilibrio en las relaciones. Espero revertir esto en el Nuevo Año Chino del Tigre de Metal que, no se olviden, comienza el 14 de Febrero.

Seguramente me conectaré de todos modos y ya tengo preparados los post de los días venideros, pero la realidad es que estaré caminando arenas y resurgiendo del mar, coonforme a mi naturaleza. Recuperando mi Poder Personal.

Los quiero...
Abrilita

*****
El amor-

Cuando el amor te llame, síguelo;
aunque sus caminos sean arduos y penosos.
Y cuando sus alas te envuelvan, entrégate a él;
aunque la espada escondida bajo su plumaje pueda herirte.
Cuando el amor te hable, cree ciegamente en él;
aunque su voz derribe tus sueños
como el viento destroza los jardines.

Porque si el amor te hace crecer y florecer,
él mismo te podará.
Y nunca te creas capacitado para dirigir el curso del amor,
porque el amor si te considera digno de sí,
dirigirá tu curso por los caminos de la vida.
Esto hará el amor en ti
para que conozcas los secretos del corazón.

El amor no da más que de sí mismo
y no toma más que de sí mismo.
El amor no posee nada
y no quiere que nadie lo posea,
porque el amor, se sacia en el amor.
Por eso, cuando ames no debes decir:
"Dios está en mi corazón", es mejor decir:
"Estoy en el corazón de Dios".

Y así, despierta cada amanecer,
con el corazón agradecido por un día más de amor;
al mediodía, reposa y medita sobre la plenitud del amor;
cuando decline el día,
da gracias al regresar a tu hogar;
y duerme luego, con una plegaria
en tus labios por el ser amado,
y una oración de alabanza a Dios
en tu corazón.

- Gibrán Jalili Gibrán

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