Bello Abril

Nos pasan tantas cosas en la vida, que si aparece el sol hay que dejarlo pasar... Abril, otra vez, para que no tengamos soledad. Y las violetas que coronan tu tristeza y las guirnaldas de tu inmensa soledad sos tan hermosa que jamás vas a dejar de brillar así aquí o allá... Sos parecida a los planetas que se mueven por ahí que no podés parar ya nunca de girar... Para que no tengamos soledad... para que no tengamos nunca más soledad... Fito Paez.

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Nombre: Abril Lech
Ubicación: Buenos Aires, Argentina

sábado, mayo 18, 2024

Arenal de Papakolea (Hawái)




La costa de Papakōlea en Hawái es un espectáculo único en su tipo, lejos del típico paisaje de arena blanca que se encuentra en muchas playas tropicales. Lo que hace que esta playa sea tan especial es su arena, que no es ni blanca ni dorada, ¡sino verde! 

A diferencia de las playas convencionales, la arena de Papakōlea está impregnada de un tono verdoso, gracias a los cristales de olivino, que se encuentran dispersos por toda la costa. Este mineral, conocido como el "diamante hawaiano", es el responsable del distintivo color de la playa. Se formó hace aproximadamente diez mil años, durante una erupción volcánica en la región. 

Lo fascinante es que los cristales de olivino son más pesados que otros materiales volcánicos, lo que significa que, a medida que las aguas del océano arrastran y erosionan los componentes más ligeros, los cristales permanecen en la playa, creando este asombroso efecto verde. Es un fenómeno natural sorprendente que le otorga a la costa de Papakōlea su singularidad y belleza inigualable. 

Sin embargo, este tesoro natural es efímero. Con el tiempo, se espera que los cristales de olivino se agoten, y la playa vuelva a su coloración original, un gris neutro. Por lo tanto, visitar Papakōlea es una oportunidad única para presenciar esta maravilla natural antes de que desaparezca por completo. 

Aunque Papakōlea es la playa más famosa por su arena verde, playas con características similares se pueden encontrar en otras partes del mundo, como en las Islas Galápagos y en Guam. Estos destinos ofrecen a los viajeros la oportunidad de experimentar la asombrosa diversidad y belleza de la naturaleza en todo su esplendor. ¿Cuándo nos vamos?

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martes, agosto 06, 2013

La playa de los vidrios de colores



Se la conoce como Glass beach y está en California, EE. UU. Esta playa, cubierta por pequeñas piedrecitas de vidrio de colores, es un ejemplo de cómo la naturaleza puede convertir la basura en algo hermoso 

Hasta finales de los años sesenta, por estos acantilados la gente tiraba de todo. Desde coches viejos hasta electrodomésticos Abajo, la playa se llenó de metal, cristal y desperdicios. 

 


Pero el mar puso en funcionamiento su increíble maquinaria y, como una enorme trituradora, redujo y redondeó el cristal 

Ahora está prohibido tirar cosas y también recoger los cristales. 
 

En la actualidad la playa parece una tienda de piedras preciosas en la que el sol consigue un efecto espectacular al reflejarse sobre esas miles de piezas de vidrio

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lunes, mayo 20, 2013

Esas bolas!


Bowling ball beach, California, EE. UU.

Una verdadera rareza, su nombre es bastante descriptivo. Se trata de una playa con bolas de piedra de más de un metro de diámetro que forman largas hileras junto a la costa. Resulta más llamativa por su arena verde y sus mareas evanescentes que por las propias rocas, que se ven mucho mejor con bajamar

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martes, enero 18, 2011

José Ignacio - Uruguay

En mi recuerdo cuando éramos chicos un día de nuestras vacaciones se destinaba a la "excursión a José Ignacio". Había que pedirla, insistir y ayudar a organizarla porque a los grandes no les daba demasiada gracia.

Como era un pueblo que quedaba "mas allá", uno se preparaba un picnic con todo lo que podría llegar a consumir en ese día. Esto se fue repitiendo en los primeros años de la adolescencia, con el agregado de la guitarra y el mate, en grupos de amigos.

Las playas las recuerdo como las mejores de todas las vacaciones, posiblemente por aquella lejanía y porque se disfrutaba desde temprano hasta la caída del sol. Arenas solitarias con el mítico faro como testigo mudo de aventuras, fogones, peñas con guitarra, según nuestras edades. Volvíamos por lo general con las mejillas encendidas y agotadísimos.
¡Las cosas han cambiado tanto!

Ahora la mayoría de las fiestas multitudinarias y de onda se hacen cerca de La Boyita -casi llegando a José Ignacio- de acceso claro, rápido y bien distinto al camino original, la vieja ruta nacional 10 destartalada y apenas señalizada que nuestros padres supieron conocer.

Es tanta la gente que veranea actualmente en José Ignacio que las playas dejaron de ser aquellas solitarias arenas donde "sólo corre el viento", aún cuando sigue siendo de los lugares más lindos de la costa de Maldonado y nunca tan pobladas como las playas de las primeras paradas de Punta del Este.
Un pueblo "gourmet", con pintorescos restaurantes donde encontrarse con amigos y degustar pescados, mariscos, gambas a la plancha o el famoso omelette de algas que solíamos comer en Santa Teresita y que aún hoy se ofrece como plato típico del lugar.
La urbanización es impresionante. Año a año parece diluírse el viejo pueblito de pescadores que se interna en el mar desafiando los vientos con su viejo faro, construído en 1877, de playas casi vírgenes y grandes médanos. Las casas comienzan a invadir cada metro cuadrado y uno desea en silencio que algo detenga tanta construcción.
El pueblo sigue siendo pintoresco y muy bello. Aún quedan caminos sin asfaltar y restos de antiguas construcciones. Invadido en enero por cantidad de familias, automóviles, camionetas, mas tranquilo en febrero, y decididamente pacífico el resto del año.
Al igual que en Punta del Este, existe una playa Brava y otra llamada Mansa, apenas separadas por unas cuadras de distancia. Al igual de lo que sucede en Punta del Este, en José Ignacio se le denomina Playa Brava a la que queda sobre la costa este de la pequeña península y Playa Mansa a la que mira hacia el oeste.
El faro -de tercer nivel- es el ícono del lugar. Construído en 1877, con una altura de 32,5 metros, un alcance geográfico de 16,5 millas y lumínico de 9 millas. Su intensidad luminosa es de 1550 candelas y emite un destello blanco cada 2 segundos.
En los últimos tiempos sus playas han visto megafiestas, desfiles, caballos jugando al polo, y en los proximos días -del 21 al 23 de enero en Chacras del Faro- El Green Film Fest que exhibe las películas que han sido mas premiadas sobre medio ambiente.
Personajes de todas partes del mundo desfilan por sus simpáticas callecitas. este año uno de los que más llamó la atención fue Ronnie Wood, el guitarrista de los Rolling Stones, quien dijo estar tan fascinado con el lugar que prometía volver con todo el grupo a brindar un recital allí mismo.
Y hasta la cantante Cyndi Lauper se hizo presente brindando un increíble show en vivo rememorando sus grandes temas, en ocasión de la fiesta Lacoste, en el Parador La Huella. Show que finalizó con un deslumbrante show de fuegos artificiales a orillas del mar.

Los locales de ropa, artesanías, regalos y demás tentaciones tienen la particularidad de estar un poco al aire libre, un poco dentro de una casa, o pegadito a un bar o restaurant, los objetos distribuídos por el parque si el día está lindo, una onda bien relajada y tranquila hasta para hacer shopping.
Y si bien los precios no son tan relajados, la gente compra de todos modos.


Con estas postales de José Ignacio los dejo soñando o planificando. Vale la pena ir si se está por Punta, quedarse por el día y regresar. Aún con clima ventoso, como nos tocó a nosotros, se lo disfruta.

Las fotos las tomé fuera de temporada, ahora la cantidad de gente, camionetas, toldos, y demás impedirían disfrutar acabadamente el paisaje y la foto de la mansa que aparece aquí abajo, justo en la bajada de la Posada del Mar, se vería muy distinta.

Tanto que ustedes dirían que son dos sitios diferentes. Y no.

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viernes, diciembre 18, 2009

Martin Vila, Pintor uruguayo


Conocí a este Artista en Costa Azul, Uruguay, porque tiene su estudio frente al Centro de Isha. Les aseguro que lo que hace es digno de ver y disfrutar.

Si hubiera podido tendría ya en mi casa un cuadro que ha quedado grabado en mi cabeza de una barco de pescadores arrastrado entre las dunas típicas de la costa esteña, hasta la orilla del mar. El juego de colores, luces, sombras, las huellas en la arena...

De manera que no se cuánto dura esta exposición en el Restó pero para quienes van rumbeando hacia Punta del Este les dejo el dato. Yo intentaré verlo si Dios quiere en algún viaje a nuestro país vecino, espero que prontio...

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viernes, octubre 03, 2008

Costa Azul, Uruguay


Desde Cannes hasta Montecarlo la Costa Azul (Côte d'Azur) se extiende al sureste de Francia y se la conoce también con el nombre de Riviera francesa. En Uruguay tienen su propia "Costa Azul" y probablemente su nombre se deba a las Palmeras que se extienden a lo largo de la Avenida Costera, recordando en cierto modo al Paseo de los Ingleses o Promenade des Anglais de la ciudad de Niza.

La Costa Azul de Uruguay es un sitio muy tranquilo, que se encuentra en el departamento de Canelones, pegadito a una localidad conocida como "La Floresta" con la que parece formar todo una misma cosa, sobre la interbalnearia que une Montevideo Y Punta del Este.

Este sitio de arenas blancas y finas, está apenas a media hora del aeropuerto de Carrasco. Y según cómo se camine la avenida costera uno puede toparse con diferentes paisajes.

Playas completamente vírgenes hacia el norte donde la naturaleza es dueña y señora, protegida por inmensos médanos, formaciones rocosas, y una fauna variada.

O zonas pobladas al sur, donde se extiende la ciudad. Algo fantasma, un tanto semi dormida hasta la llegada del atardecer, hora en que parece revivir en adolescentes que pueblan la rambla y vecinos que toman mate sobre la avenida costera, pasean sus perros y se saludan en constante porque todos se conocen.
A uno también lo saludan. Ellos ya saben quienes somos, dónde paramos, a qué hora vamos a comprar algo al súper y en qué horario invadiremos el ciber.

Costa Azul fue testigo de mi reencuentro con las playas uruguayas, extensas y calmas. El último año nuevo que pasé en sus costas fue el que recibía un incierto 2007. No conocía esta zona, que me pareció un lindo sitio de veraneo, a pesar que la desembocadura cercana del río Solis no le favorece demasiado.
La costa se extiende formando pequeñas bahías que como tales terminan siendo depósitos naturales de habitantes marinos. Es común toparse con pescados yertos que acerca el mar hasta la orilla, para festín de las aves del lugar.

En la arena que bordea el agua hay cantidad de piedras de colores, y caracoles dispersos. Desde muy temprano se instalan pacientes pescadores que permanecen inmóviles hasta entrado el atardecer.


Por la mañana cerca de las seis y media uno comienzan a ver salir al mar las barcas anaranjadas de los pescadores que se internan hacia adentro. No se pierden a lo lejos como en Mar del Plata. Uno los ve quedarse cerca de la costa rodeados de gaviotas y albatros listos para comer de lo que sobra.
Realmente Costa Azul fue un sitio que valió la pena conocer y disfrutar, que ayudó con su geografía a generar la paz que pude recuperar. Un sitio donde uno es parte del todo. Como las aves que agrupadas en racimos sobre las piedras, no dudan en hacerse sentir y escuchar.

No es la Riviera Francesa, ni el Atlántico posee las virtudes del Mediterráneo, pero de seguro no tiene nada que envidiarle.

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