Sacramento Rojo

Un saquito rojo, de lana, muy simple, sin más adorno que un extraño aplique en el lado derecho. Al principio por más que hice memoria no recordé cómo había llegado hasta allí. Luego vi ese cabello blanco sobre el hombro izquierdo... entonces sentándome en la cama comencé a quitar con todo cariño cuatro cabellos más, que coloqué respetuosa en un cofrecito azul que tengo sobre mi mesa de luz.
El aplique era un bolsillo. Tejido a mano, de color similar. Un agregado extra con firma inconfundible: la de mi abuela. Era evidente que ella lo había tejido y luego agregado porque le gustaba tener a mano un sitio donde guardar su pañuelito y el rouge.

Lo miro ahora conmovida. Esta prenda tan simple se transforma y me acerca su recuerdo, su olor y hasta sus huellas. Me habla de su carácter, señala sus preferencias. En él anidan sus manos, su perfume, su tamaño y hasta sus mañas. Signo inequívoco de su presencia en el mundo. Testimonio visible de su paso por mi vida. Dudé sin saber qué hacer con él hasta que encuentré un sagrario adecuado.
Comenzaba Febrero. Yo, sin haberlo buscado siquiera, recibía como regalo y prueba de vida un nuevo sacramento.
***
Hoy, 19 de Abril, se cumplen tres meses desde la partida de mi nona. Parece que fue ayer...
Etiquetas: abuela, amor, familia, muerte, Mundo Abril, sacramento, vida
4 Comments:
Me gustó mucho. Leí cuando ella se fue y no te dije nada entonces, pero me conmovió la historia, te abracpe despacito por tu pérdida y felicité tu manera de escribirla...
Un abrazo, ahora, en una llovizna abrilera...
Un recuerdo inolvidable. Abrazos.
Un abrazo Abril.
Preciosa exposición de sentimientos. Me alegro de que te traigan buenos recuerdos.
Un abrazo,
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