Bello Abril

Nos pasan tantas cosas en la vida, que si aparece el sol hay que dejarlo pasar... Abril, otra vez, para que no tengamos soledad. Y las violetas que coronan tu tristeza y las guirnaldas de tu inmensa soledad sos tan hermosa que jamás vas a dejar de brillar así aquí o allá... Sos parecida a los planetas que se mueven por ahí que no podés parar ya nunca de girar... Para que no tengamos soledad... para que no tengamos nunca más soledad... Fito Paez.

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domingo, noviembre 02, 2008

Ganó Hamilton


Todavía sobrevuela en el aire la excitación que provocó en esta casa la final del Gran Premio de Brasil, que nos tuvo sufriendo hasta último momento. Cuando ya creíamos que Massa era el campeón absoluto gracias al excelente trabajo de Sebastián Vettel que logró pasar a Lewis Hamilton dejándolo en sexto lugar, vimos con horror cómo Timo Glock bajaba su velocidad en la última curva permitiéndo que Hamilton alcanzara el quinto lugar consagrándose Campeón del Mundo de Fórmula 1 en este período 2008.

Felipe Massa tuvo una carrera impecable y se llevó la victoria, pero eso no alcanzó para superar los siete puntos que Hamilton tenía por encima de él,
y no pudo evitar llorar antes de bajar del auto.

En segundo lugar lo siguió Fernando Alonso delante de Kimi Raikkonen que quedó así en un tercer puesto. Me quedaron dos preguntas boyando. Por un lado si Sebastián Vettel corrió los últimos metros por su gloria personal o movido por el malestar que origina en los pilotos Hamilton quiso evitar a toda costa que ganara, su esfuerzo fue titánico.

Por el otro, y en el mismo sentido, a pesar que las declaraciones de Timo Glock fueron que le era muy difícil mantener el coche en la pista y por eso había perdido posiciones al final de la vuelta, se demoró para que el resultado fuera justo o de verdad no pudo.

Ya todos sabemos la animosidad de muchos pilotos contra Hamilton por su soberbia,pero también estamos de acuerdo en que merecía ganar por su excelencia, dedicación y talento en el desarrollo de todo el campeonato. Y en esta carrera demostró haber aprendido la lección y semantuvo confiado y cuidadoso para no cometer errores.
El campeón más joven de la historia de Fórmula 1 y si no me equivoco el primer campeón de color. Un deseo que, acunado desde los diez años, hoy se vuelve realidad.

La carrera comenzó con lluvia diez minutos mas tarde de lo anunciado y terminó con mal tiempo como en el inicio. Con la pista mojada algunos autos perdieron el control en la primera curva. Fue el caso de David Coulthard (qué lindo hombre!) y su despiste involuntario, que ocasionó su abandono colocándolo en la última posición justo en la carrera en que se despidió de la Fórmula 1. Lo mismo pasó con Nelsinho Piquet segundos después.

En lo demás la carrera se desarrolló sin mucha novedad, exceptuando los cambios de neumáticos por las variaciones climáticas. Alonso terminó satisfecho y se manifestó sorprendido por el segundo puesto, compartiendo el podio con Kimi que terminó tercero.

Massa ante el requerimiento periodístico manifestó: "Sé ganar, pero también sé perder. Ha sido un día más de mi vida, del que voy a aprender mucho. Durante el campeonato hemos tenido altos y bajos, y hemos pagado por estos últimos. Y pese a todo, creo que todos en el equipo han trabajado muy bien. Debemos estar muy contentos con el título de Constructores que hemos ganado",

Mientras que un eufórico Lewis Hamilton, declaró poco después lograr el título que fue una de las carreras más duras de su vida: "Con la lluvia no quería asumir riesgos. Luego me pasó Vettel y me dijeron por radio que necesitaba estar delante de él. No podía creerlo. Pero en la última curva pude pasar a Glock. Sólo puedo dar gracias a Dios. Al acabar comencé a preguntar a gritos "¿lo tenemos? ¿lo tenemos?. Cuando me dijeron que sí entré en éxtasis. Ha sido un sueño"


Tomé fotos e info de:
* http://www.formula1.com/
* http://es.f1-live.com/f1/es/index.shtml
* http://www.f1aldia.com/
* http://es.eurosport.yahoo.com/

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6 Comments:

Blogger fgiucich said...

En esto de los fierros soy un cero a la izquierda, pero mi primo Toni, experto en la materia, me dijo que Hamilton no merecìa haber ganado esta carrera. Abrazos.

12:31 p.m.  
Blogger Máximo Ballester said...

Ganó Hamilton pero no me pidas más que yo de fierros no sé nada.
Lo siento pero es así.

Gracias por el posteo de homenajito a Gal. Te quedó precioso.
Pero oiga una cosa: esto de los post a duo ya es casi una costumbre, ja ja. Cuando necesite una pluma me avisa. No cobro un mango por eso.

Y decile a mi querido Adal que no se me acompleje que me hace sentir mal, caramba, con todo lo bueno que brinda aquí y en otras partes.

Un beso grandote.

8:02 p.m.  
Blogger PIER BIONNIVELLS said...

Vaya carrera..madre mia!..
A pesar de que a mi el hamilton no me gusta nada..le felicito desde tu mundo.. jajaja.

abrazos.

12:12 a.m.  
Blogger dispersa said...

me sorprenden tus gustos,y me encantan, q bueno este post para tantos q no sabemos de fierros.Me re gustan las carreras pero ni idea

2:25 a.m.  
Blogger EL HIPPIE VIEJO said...

...y ganó el morocho nomás!!!

Como anda AVRIL???

Vi la carrera de p a pa...
esto es como en el fútbol,
goles son amores, en este caso puntos son amores...y un puntito fue la diferencia entre los dos.

Nunca me gustó Ferrari,
solo cuando Reuteman y el gran GILES, aunque este último ganó poco,
era todo un espectáculo verlo correr, se acuerda o la llevo muy lejos en el tiempo???...usted es muy joven!

le cuento que el fin de semana nos reunimos con la barra de amigos.

Veremos allí como tratamos el tema "vino"...el que seguro está de acuerdo es "Escoria" ya que es un "ultramenemista" y está acostumbrado al champán...y con pizza!!!..
por los demás no puedo responder, ellos dicen ser "pueblo" por eso el tetra. Trato de hacerles entender que eso es un concepto equivocado
pero no hay caso.
De todas maneras se resolverá, como siempre,
"democraticamente" o sea
lo que decida Cacho, el gurú de la barra,
será inapelable.

Respecto al chat...
creí que allí se podía hablar de amor,
de sentimientos nobles y puros, pero no..la realidad indica que el asunto apunta pa' otro lado...
no voy mas!!!

Avril, como cuesta hablar de amor!
en la barra dicen que soy un...bue,
usted entenderá...

no existe "eso" dicen...¿de que estás hablando???
lo que pasa es que vos tenés pajaritos en la cabeza y te negas a ver la realidad...acaso, ves personas enamoradas???, no viejo, están por conveniencia nada más.
noooo-les digo...

Me ves a mi-dijo el ultramenemista Escoria- no tengo pinta pero las minas me siguen y sabes por qué, no??..porque tengo la billetera "gorda"...

...y yo me golpeo la cabeza contra la mesa tratando de hacerle ver que eso no pasa con todas las mujeres...
-vos vivis en una nube de..- me dijo...
ahí me enojé y me fui.
vamos a ver el sábado si se rectifica.

Avril!

Le dejo mis saludos!

¿se viene el agua?

dígale a MAX
que
Muchas gracias!!!

4:07 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

Hamilton, la historia secreta
Eso de que “las carreras se acaban cuando cae la bandera a cuadros” se reveló falso en el GP de Brasil. Porqué el inglés ganó el título a dos curvas del final cuando lo había perdido dos giros antes. El papel del alemán Timo Glock y la influencia del equipo McLaren.









Por Pablo Vignone

Las vueltas 70 y 71 del Grand Prix de Brasil de Fórmula 1 fueron, en palabras del flamante campeón mundial, Lewis Hamilton, “las dos vueltas más duras” de toda su carrera y también las más excitantes de la historia moderna de la disciplina. En menos de ocho kilómetros, el piloto británico perdió y recuperó la corona mundial gracias a las instrucciones que el equipo McLaren le brindó por radio y no a causa de un presunto “regalo” del alemán Timo Glock, el piloto de la Toyota a quien los brasileños sindican como el responsable de que su compatriota Felipe Massa, ganador del GP de su país con una Ferrari, perdiera el título por apenas un punto. Esta es la historia completa de esa consagración, reconstruida a partir de los testimonios de los protagonistas.

A seis giros del final de la carrera, cuando sorpresivamente se largó a llover en Interlagos, los líderes decidieron detenerse en los boxes a calzar neumáticos para el agua. Lo hicieron Massa, Alonso, Raikkonen, Hamilton (hasta allí cuarto, una ubicación que le alcanzaba para consagrarse campeón) y Vettel. Sin embargo, Glock, que marchaba séptimo, decidió no detenerse.

“Pregunté por radio qué hacía y me pidieron que no entrara –explicó ayer el piloto alemán–. Fue la estrategia correcta, porque iba séptimo y si no hubiera llovido habría terminado en esa posición. Al final gané un lugar.”

Cuando Hamilton retornó a la pista estaba quinto, una posición que le aseguraba el título por apenas un punto, con Massa adjudicándose la victoria, pero en condiciones lejos de las ideales: “Tenía bastante combustible, estaba pesado –explicó ayer– y la puesta a punto me permitía ir más rápido en las rectas, pero no era lo mejor para las curvas y lo mojado. Trataba de cuidar las cubiertas y que Vettel no me pasara”.

En el giro 69, Glock fue el más veloz de la carrera, marcando 1m18s688, un tiempo de vuelta ¡seis segundos! más rápido que el de Hamilton para ese giro.

Entonces sucedió lo inesperado: al ingresar en la vuelta 70, el Toro Rosso-Ferrari de Vettel superó al McLaren. Hamilton quedaba sexto y, como en 2007, volvía a perder el título en la última carrera...

En la calle de boxes, Ron Dennis, el dueño de McLaren, se preguntó: “¿Cómo puede ser?”. Y empezaron las discusiones: “¿Le peleamos a Vettel o no?”. Martin Whitmarsh, el segundo de Dennis, señaló que no podían “correr riesgos con Vettel, que es un chico joven. Le dijimos a Lewis que lo tomara con calma”. Las comunicaciones radiales serían decisivas.

En el cockpit de su McLaren, Hamilton pensaba qué hacer. “Después de que Vettel me pasó –explicó ayer–, empecé a acelerar para mantenerme cerca suyo, pero tomando más riesgos. No eran riesgos innecesarios, porque sabía que estaba sexto y perdía el título por un punto. Lo primero que pensé fue: ‘Tengo que volverlo a pasar’. Y después empecé a pensar cómo iba a hacerlo, dónde perdía tiempo yo.”

Al chequear los datos disponibles, en la pared de la calle de boxes uno de los ingenieros de McLaren descubrió que, en el sector medio de la pista, Glock había marcado un parcial cinco segundos más lento que lo habitual. Sabían que su Toyota seguía calzado con neumáticos para piso seco y que la lluvia lo estaba demorando.

Entonces chequearon el GPS, el navegador satelital, un mapa del circuito que muestra dónde va corriendo cada piloto. Las cuentas veloces que hicieron en materia de segundos les permitieron predecir que, si el ritmo se mantenía, Hamilton podría alcanzar a Glock antes del final de la carrera. Es decir, una vuelta y media más adelante. Algo así como dos minutos y medio después.

“Le dijimos a Lewis por radio que no se preocupara por Ve-ttel, que Glock estaba con gomas para piso seco y era su objetivo, que iba a alcanzarlo en la última vuelta”, contó ayer Whitmarsh.

Vettel y Hamilton entraron en la última vuelta, la 71, trece segundos detrás de Glock. “Yo ya no tenía grip en las gomas traseras”, admitió el inglés. Pese a la estrategia decidida, en el box de McLaren cundía el nerviosismo. “Empezamos a preguntarnos: ‘¿Está lloviendo tan fuerte como creemos? ¿Nos va a bastar para alcanzarlo a Glock?’ –apuntó Whitmarsh–. Seguro que en el auto Lewis era el más frío de todos nosotros.”

El Toro-Rosso y el McLaren hicieron casi toda la última vuelta con piso mojado, separados por no más de un segundo. Para los espectadores en Interlagos, para los televidentes en todo el mundo, parecía obvio que Hamilton no podía recuperar el quinto lugar; los hinchas de Ferrari palpitaban el estallido de su celebración.

“En la última vuelta, las condiciones estaban imposibles –reconoce Glock–. Era muy difícil mantener el auto sobre la pista con la lluvia. El auto era básicamente inmanejable. Patinaba en todas las curvas, no tenía nada de adherencia. Esa vuelta fue una de las más difíciles que haya hecho en Fórmula 1.”

Para Hamilton también. Las curvas pasaban y no divisaba a Glock, como le habían pronosticado por radio. “En la curva 10 me dijeron por radio que Glock iba justo adelante”, recuerda el inglés. Interlagos tiene 14 curvas y, en ese momento, Ma- ssa cruzaba la línea de llegada y recibía el banderazo. Había ganado el Grand Prix, delante de su público y, por lo que mostraba la clasificación automática, Hamilton era sexto. El paulista podía considerarse campeón mundial.

“Pero yo no sabía si estaba cerca de Glock y si iba a poder pasarlo”, insiste Hamilton.

“El equipo me mantenía informado por radio de que Vettel se me estaba acercando –cuenta Glock–, pero no me dijeron nada de Hamilton. Incluso me enteré de que Lewis me había pasado ¡recién cuando terminó la carrera! En esa última vuelta me pasaron tres o cuatro autos...”

En esa zona de Interlagos, en subida rumbo a la recta principal, donde se precisa buena tracción y las gomas para piso seco patinan irremediablemente en el agua, el McLaren llegó a la curva 11, a la izquierda. “Lo vi cuando Ve-ttel lo pasó, Glock estaba a punto de doblar y yo me metí rápidamente por adentro. En ese momento me relajé.” Si el box no hubiera influenciado su manejo, su estrategia, su conducta en la pista a través de la radio, acaso Hamilton se habría despistado persiguiendo a Vettel.

Trece segundos detrás de Massa arribó Alonso y luego Raikkonen, a 16 segundos, completando el podio. De golpe, las pantallas dejaron de mostrar clasificados. ¿Quién es el cuarto? ¿Quién es el quinto? ¿Massa es el campeón? “Tranquilizate, tranquilizate –le pedía por radio al brasileño su ingeniero, Rob Smedley–. Necesito chequear a Lewis.”

En la pista, Hamilton había recuperado la quinta posición y, técnicamente, la posibilidad de coronarse campeón. Pero en el box de McLaren continuaba el sufrimiento. “En un momento, a pesar de todos los análisis, me pregunté si la predicción se había cumplido –acepta Whitmarsh–. Estábamos mirando el GPS, pero no lo veíamos en la pista. En un momento me cuestioné: ‘¿Lo calculamos bien o salió espantosamente mal?’”

Pasaron diez segundos, quince. El cuarto no cruzaba la línea de llegada. Fueron necesarios 22 segundos después del arribo de Raikkonen para que Vettel se clasificara cuarto. Y menos de nueve décimas después, Hamilton.

“Estaba esperando que, al cruzar la meta, el equipo me empezara a gritar por la radio: ‘¡Uuuuh, ganamos el título!’. Pero no lo hicieron, se callaron y entré en pánico por un segundo”, explica el ahora campeón.

El Toyota de Glock terminó sexto, a 44 segundos de Massa, pero –lo más interesante– a más de cinco segundos de Hamilton. En el tramo que iba de la penúltima curva a la línea de llegada, menos de un ondulado kilómetro de aceleración y tracción, Glock perdió más de cinco segundos con respecto al piloto de McLaren. El Toyota había completado la vuelta 69 en 1m18s; la 70, en 1m28s; la 71, en 1m44s. El alemán no estaba cediendo posiciones: le era imposible manejar su coche.

Completando su vuelta de honor, Felipe Massa esperaba la confirmación de su título. Veía las tribunas de la recta opuesta, pero no sabía si celebraban o qué. “Pasé la curva 1 y nada, llegué a la 2 y me pidieron: ‘Un segundo, porque está peleando con Glock’.” Cuando la Ferrari llegó a la curva 3, la larga Curva del Sol, Smedley fue lacónico: “OK, lo pasó a Glock así que... Buen trabajo, de todas maneras, hiciste un buen trabajo”.

Entonces, Hamilton preguntó por radio: “¿Cómo lo hicimos?”.

“Estoy seguro de que Glock no lo hizo a propósito –señaló Massa tras bajarse del podio–. Estaba muy mojado, no tenía las gomas adecuadas, debe haberse pasado en la frenada.” A Glock, los hinchas brasileños le gritaban: “¡Vendido!”.

Luca Di Montezemolo, el presidente de Ferrari, el equipo derrotado, admitió ayer con tono principesco que en todos sus “años de Fórmula 1” jamás había visto “una definición de campeonato tan increíblemente excitante. Siempre dije que íbamos a pelear hasta la última vuelta del último Grand Prix y es exactamente lo que sucedió al final de una disputa brillantemente tensa”, señaló, antes de recordar que “Ferrari ganó su 16º título de Constructores, el octavo en diez años”. Maquiavélicamente impecable.

“Es la definición más excitante desde que tengo memoria –rubricó Ron Dennis–. Amo la Fórmula 1.”

5:44 p.m.  

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