Bello Abril

Nos pasan tantas cosas en la vida, que si aparece el sol hay que dejarlo pasar... Abril, otra vez, para que no tengamos soledad. Y las violetas que coronan tu tristeza y las guirnaldas de tu inmensa soledad sos tan hermosa que jamás vas a dejar de brillar así aquí o allá... Sos parecida a los planetas que se mueven por ahí que no podés parar ya nunca de girar... Para que no tengamos soledad... para que no tengamos nunca más soledad... Fito Paez.

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Nombre: Abril Lech
Ubicación: Buenos Aires, Argentina

domingo, febrero 04, 2007

Sobre Nombres


"Cada uno tiene un nombre de cuna,
pero tiene que aprender a bautizar su vida
con la palabra que eligió para darle un sentido."


Esto también estaba en el libro que les comenté, me hizo feliz leerlo. Max se asombró cuando le dije que mi nombre original no era Abril. Hay quienes sólo me conocen por ese nombre.
- ¿Y ahora cómo tengo que llamarte? Me tengo que re-acostumbrar...
- Abril. Yo elegí ese nombre para mí. Mucha gente me llama así, tiene todo un sentido, yo lo escogí. -Muchas veces las personas me piden que explique por qué Abril. Había una vez una guerrera que a pesar de todos los intentos que hizo perdió la lucha y fue derrotada en sus esfuerzos (titánicos).

"Un guerrero acepta la derrota.
No intenta transformarla en victoria.
Se amarga con el dolor de la pérdida,
sufre con la indiferencia y se desespera con la soledad.
Pero después de que pasa todo eso, lame sus heridas
y recomienza todo otra vez. Un guerrero sabe
que las guerras están compuestas de muchas batallas.
Y sigue adelante."


Y a veces la pérdida es tan grande que cuando nos miramos en el espejo casi no nos reconocemos. No somos los mismos. En lo profundo todo se ha modificado. Dice Ricardo Díez que por el nombre algo adquiere palabra y la palabra significa ese algo. Así la palabra que nombra es el punto en el que la realidad y el lenguaje se unen. Pero la imagen que ahora se refleja en el espejo está fragmentada y no hay palabra antigua que pueda significarla... La "realidad" anterior es sólo un recuerdo y la palabra que antes nombraba ya no significa lo que somos.

"Las tragedias ocurren. Podemos descubrir la razón,
culpar a otros, o imaginar qué diferentes
habrían sido nuestras vidas sin ellas.
Pero nada de esto tiene importancia:
ya pasaron, y listo. A partir de ahí
tenemos que olvidar el miedo que nos provocan
e iniciar la reconstrucción."


Las ausencias seguirán siendo tales. Las ilusiones vagarán huérfanas por algún otro sitio. "Lo que no fué" pretenderá instalarse disfrazado de nostalgia, tristeza o necesidad. Aparecerá furtivo con las primeras gotas de lluvia o en el comienzo del atardecer. Y nosotros estaremos tentados de dejarle pasar, le contaremos sobre lo que ya no existe seduciéndolo con canciones viejas mientras servimos un te tibio y nos sentamos a mirar fotos de un pasado rancio y desmemoriado. Esa será la trampa. Porque con tanto peso a cuestas avanzar se nos hará imposible. Aquí es cuando podemos elegir cambiarnos el nombre y aceptar quiénes somos en esta nueva realidad.

"Cada uno de vosotros os pondréis un nuevo nombre
a partir de ahora. Éste será el nombre sagrado,
que sintetice en una palabra
todo aquello por lo que soñasteis luchar.
Para mí escogí el nombre de "Liberación".
La plaza permaneció en silencio por algún tiempo.
Entonces, la mujer que había sido la primera
en ayudar a Elías se levantó y dijo:
—Mi nombre es Reencuentro.
—Mi nombre es Sabiduría —dijo un viejo.
El hijo de la viuda que Elías tanto había amado, gritó:
-¡Mi nombre es Alfabeto!


(Abrilita by Miru Trigo)

-¡Mi nombre es Abril! Tanto muero como renazco, Otoño y Primavera en un mismo Continente, intento realizar en mí aquellos viejos deseos que abrazaba de pequeña, que fuí olvidando. A veces parece que sólo fuera un sentimiento...

En la red todos tenemos un Apodo que hemos escogido, en muchos casos diferente al nombre de cuna. Tal vez la frase de una canción que nos identifica. Quizás parte de algunos versos. Personajes de ficción, ídolos, flores, sentimientos, ideas, fuerzas naturales, elementos, caricaturas, sentimientos. Cada uno designándose a sí mismo con aquello que lo significa en lo profundo, que lo describe, que lo anima, lo esperanza o que manifiesta un deseo escondido.

"Las personas que estaban en la plaza estallaron en risas.
El chico, avergonzado, se volvió a sentar.
—¿Cómo puede alguien llamarse Alfabeto? —preguntó otro niño.
Elías podía haber intervenido,
pero convenía que el chico aprendiera a defenderse solo.
—Porque era esto lo que mi madre hacía
—dijo el muchacho—. Siempre que vea
las letras dibujadas me acordaré de ella.
Esta vez nadie se rió".


Ahora sí Ricardo: nombre, mundo y corazón realmente ligados. Ahora verdaderamente "es a través de él que el mundo adquiere vida, color y sentido, es a quien, en última instancia, la palabra se dirige. Nombre donde se entrecruzan la palabra y la realidad, nombre que es sustantivo propio y que jerarquiza las cosas según el modo como el corazón edifica el mundo". (Ricardo O. Díez, “Hacia Una Antología del Nombre”.

Vamos caminando de puntillas, o entramos con la fuerza de un huracán, nos mojamos los pies con el agua o nos dejamos llevar en el viento, contamos algo que nos constituye, y nos juntamos a descubrir el alma del de al lado.

En este mundo intenso y novedoso que tejemos en red somos contraseñas detrás de nuestro escogido nombre.


Todos los textos sobre la derecha
pertenecen al libro de Paulo Coelho
"La Quinta Montaña"

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viernes, febrero 02, 2007

Vagando por "La Quinta Montaña"

"Mucho tiempo atrás, el patriarca Jacob había acampado
durante la noche. Alguien entró en su tienda y luchó con él
hasta el nacimiento del sol. Jacob aceptó el combate
aún sabiendo que su adversario era el Señor.
Al amanecer, aún no había sido vencido; y sólo detuvo el combate
cuando Dios aceptó bendecirlo. (Gn 32, 25-31)

Esta historia había sido transmitida
de generación en generación
para que nadie jamás olvidara que a veces
era necesario luchar contra Dios"

"La Quinta Montaña"

Me quedé profundamente dormida en medio de la tarde terminando de leer un libro. En Buenos Aires el calor apretaba. Poco hablo de lo que leo, pensé cuando me desperté. Es extraño porque soy una gran lectora, no me duermo sin leer unas páginas de algunos de mis libros, no importa la hora que sea, ni de dónde haya venido.

Hablo en plural porque tengo la espantosa costumbre de leer de a tres libros a un mismo tiempo. Así cada noche tomo el que mejor me viene o el que me tiene mas cautivada. Por lo general vago en tres áreas: uno de literatura, otro de espiritualidad y un tercero que tiene que ver con algo práctico en la vida (estilo: "Deje de engordar para siempre", "escriba el personaje de su vida", "audicione de manera inolvidable", etc.)

Esta tarde necesitaba terminar "La Quinta Montaña" de Paulo Coelho. Confieso que en un primer momento le desconfié, como si fuera un reciclado de temas anteriores. Me sorprendió su alusión directa a la Biblia, y el tener como protagonista al profeta Elías.

Hoy cuando lo cerré en la virtual palabra "Fin" (y antes de caer en el profundo sueño que por más de dos horas me atrapó sorpresivamente) entendí que lo La Quinta Montaña esconde era precisamente muchas de las cosas que estoy necesitando aprender en este momento. La sabiduría de Dios para conmigo y su manera de acercarme a todo lo que necesito no deja de sorprenderme jamás. Elijo de entre todo aquello que ayuda a esta reconstrucción ineludible, este cambio de piel, esta presencia impostergable en Akbar para dejarla más bella que antes, este cambio medular que me conduce inevitable hacia Abril...


"Todo ser humano, en algún momento, veía una tragedia cruzar por su vida; podía ser la destrucción de una ciudad, la muerte de un hijo, una acusación sin pruebas, una enfermedad que los dejaba inválidos para siempre. En ese momento, Dios lo desafiaba a enfrentarlo y a responder a Su pregunta : “¿ Por qué te aferras tanto a una existencia tan corta y tan llena de sufrimiento? ¿ Cuál es el sentido de tu lucha? ”

Entonces, el hombre que no sabía responder a esta pregunta se conformaba. Mientras que el otro, que buscaba un sentido para la existencia, consideraba que Dios había sido injusto, y decidía desafiar su propio destino. Era en ese momento que otro fuego de los cielos descendía: no aquel que mata, sino el que destruye las antiguas murallas y da a cada ser humano sus verdaderas posibilidades. Los cobardes nunca dejan que su corazón sea incendiado por ese fuego; todo lo que desean es que la nueva situación vuelva rápidamente a ser lo que era antes, para poder continuar viviendo y pensando de la manera a la que estaban habituados. Los valientes, en cambio, prenden fuego a lo que era viejo y, aunque a costa de un gran sufrimiento interior, abandonan todo y siguen adelante.

“Los valientes siempre son obstinados”.

Desde el cielo, el Señor sonríe de contento, porque era esto lo que Él quería, que cada uno tuviese en sus manos la responsabilidad de su propia vida. Al fin y al cabo, había dado a sus hijos el mayor de todos los dones: la capacidad de escoger y decidir sus actos.

Sólo los hombres y mujeres con la sagrada llama en el corazón tenían el valor de enfrentarlo. Y sólo éstos conocían el camino de vuelta hasta Su amor, pues entendían finalmente que la tragedia no era un castigo, sino un desafío.

Elías se levantó y rezó:

“ Luché contra Ti, Señor, y no me avergüenzo. Y por eso descubrí que estoy en mi camino porque así lo deseo, y no porque me fuera impuesto por mis padres, por las tradiciones de mi tierra o por Ti mismo”.

Paulo Coelho:
“La Quinta Montaña”

(¿Viste Tom? Dice que los valientes siempre son obstinados. Por eso mami no conoce la palabra resignación...)

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