Bello Abril

Nos pasan tantas cosas en la vida, que si aparece el sol hay que dejarlo pasar... Abril, otra vez, para que no tengamos soledad. Y las violetas que coronan tu tristeza y las guirnaldas de tu inmensa soledad sos tan hermosa que jamás vas a dejar de brillar así aquí o allá... Sos parecida a los planetas que se mueven por ahí que no podés parar ya nunca de girar... Para que no tengamos soledad... para que no tengamos nunca más soledad... Fito Paez.

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Nombre: Abril Lech
Ubicación: Buenos Aires, Argentina

lunes, agosto 27, 2007

La Felicidad

*** Yo no se de dónde sacó Rosa que "Lo fácil no perdura, sólo lo imposible es eterno". Pero cuando de felicidad se trata parece tener toda la razón.***

El jueves 23 de Agosto Javier Daulte estrenó en Buenos Aires "La felicidad" con un elenco excelente que deja en claro que cuando se trabaja en equipo y con dedicación, los resultados no pueden ser mejores. Los personajes son complejos y cada uno ha sabido desarrollarlo y mantenerlo a lo largo del extenso trayecto.

Gloria Carrá es una protagonista dúctil, manejando diversas facetas dentro de su personaje con seguridad y sin perder el ritmo. Carlos Portaluppi impecable haciéndonos reir y llorar a un mismo tiempo, Marita Ballesteros en una excelente puesta dramática, Luciano Cáceres compone un "objeto del deseo" complejo y Marcos Montes sorprendente, sencillamente genial como el androide, impresionante en un papel dificilísimo que sostiene convincentemente.

La felicidad de Daulte tiene una duración precisa, algo así como dos horas, en las cuales Rosa nos lleva de la mano en esta búsqueda del eterno que se esconde en lo imposible, en este caso la permanencia de la felicidad, entendida como cumplir sus objetivos o caprichos. Nos reimos cuando la acción es terriblemente trágica, e intentamos no perdernos -no siempre es posible, la obra es larga- mientras aguardamos un final que no alcanzamos a vislumbrar.

Porque finalmente... ¿Qué es la felicidad? ¿Un estado anímico? ¿Una sensación personal? ¿Un imposible? ¿O una decisión? Para Rosa, la protagonista, parecería que la felicidad es, como sostiene Savater, "aquello que las personas quieren". Y lo que Rosa quiere es a Sergio. A cualquier precio. De manera que nada la detendrá en su objetivo de poseerlo a perpetuidad.

La felicidad de Daulte es un traje confeccionado a la medida de esta hija manipuladora que arma y desarma escenas en las que sus padres son meros títeres que han perdido -por amor a ella- hasta la capacidad de discernimiento. Y hay algo que está bien claro. Aún en el intento por ver a su hija "feliz" -que en la obra se traduce como haciendo su voluntad- a "cualquier costo", ellos no son felices.

La madre no se atreve a expresar su disconformidad, ni su opinión, en una confusión de roles que por momentos espanta. El padre duda a cada paso pero ejecuta de todas formas. En algún momento se desploma en un llanto compulsivo. No son felices, pero tampoco lo serán si Rosa no lo es. Al menos es lo que creen.

Paradójicamente los protagonistas son, por escasos minutos, realmente felices. Sucede en una escena simple y cotidiana -recreada con absoluta naturalidad- mientras comparten la mesa familiar, relajados de la presión de esta búsqueda sin cuartel, ríen distendidos mientras cenan ese instante fugaz de alegría auténtica.

Los actores impecables, los personajes recreados con vida propia, los pequeños gestos revelando la esencia de estas relaciones -hay un momento imperdible en el que sin parar de monologar Rosa le indica al padre que se ha apoyado distraídamente en el sillón, la postura correcta que debe adoptar fisicamente para escucharla mientras desarrolla su idea- y lo hace simplemente con gestos sin detener su monólogo ni acentuar la marcación. Son detalles trabajados con excelencia.

Todos están realmente disfrutables. Terminan agotados, me pregunto si el cuerpo les va a dar, el esfuerzo físico y emocional es muy grande. De paso si quieren saber algo más preciso acerca de la obra los invito a leer el comentario de Pablo Gorlero en La Nación, donde con mayor autoridad describe la función del jueves.

Una vida ficticia. Una felicidad "a medida". La manipulación organizando las condiciones imprescindibles para aquello que pareciera que no ocurrirá de todas formas. O sí. Porque tal vez ellos tengan razón y la felicidad sólo sea una ficción muy bien armada.

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3 Comments:

Blogger fgiucich said...

Gracias por la recomendación. Tu crónica es muy buena, como de costumbre. Abrazos.

5:41 p. m.  
Blogger Abril Lech said...

Fer: Ojalá pudieras venir a Buenos Aires, vale la pena disfrutarla. Besos!!!

12:44 a. m.  
Blogger Gloria said...

Ya paso la recomendacion a mis viejos teatreros. "Solo lo imposible es eterno" me deja pensando... Un beso.

11:16 a. m.  

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